Creando las bases de la Innovación

Estos son los sorprendentes resultados de unas encuestas llevadas a cabo por Harris Interactive a 23.000 residentes de EEUU que trabajaban a jornada completa en industrias clave y en áreas funcionales clave:

  • Sólo el 37% de las personas encuestadas dijeron comprender claramente lo que su organización intentaba conseguir y por qué
  • Sólo una de cada cinco dijo sentirse entusiasmada por los objetivos de su equipo y de su organización
  • Sólo una de cada cinco dijo tener una alineación clara de la relación entre sus tareas y los objetivos de su equipo y de su organización
  • Sólo la mitad se sentían satisfechas con el trabajo que habían realizado al cabo de la semana
  • Sólo el 15% creía que su organización les permitía cuidarse plenamente de objetivos esenciales
  • Sólo el 15% tenía la sensación de trabajar en un entorno de gran confianza
  • Sólo el 17% creía que su organización fomentaba la comunicación abierta y respetuosa con las discrepancias que genera ideas nuevas y mejores
  • Sólo el 10% creía que su organización atribuía a las personas la responsabilidad de los resultados
  • Sólo el 20% confiaba plenamente en la organización para la que trabajaban
  • Sólo el 13% mantenía unas relaciones de profunda confianza y cooperación con otros grupos o departamentos.

 

Haciendo la analogía con un equipo de fútbol, si un equipo de fútbol obtuviera esas mismas puntuaciones:

  • sólo cuatro de los once jugadores sabrían cuál es su meta
  • sólo a dos de los once les importaría
  • sólo dos de los once sabrían en qué posición deben jugar y qué es lo que se espera de ellos exactamente.
  • salvo dos jugadores, ¡todos estarían compitiendo contra su propio equipo en lugar de enfrentarse al equipo contrario!

 

¡Qué grande es el coste, tanto a nivel personal como organizacional, de no aprovechar a fondo la pasión, el talento y la inteligencia del personal!

Un coste que siempre habría de haber resultado inadmisible, sobretodo por su incidencia en la parte personal y, por lo tanto social del mismo. Y un coste que ahora, resulta insostenible para cualquier empresa que quiera mantenerse viva: Hoy la innovación es un must.

 

Hoy la innovación es un must pero aún y así mucho se dice pero poco se hace en la dirección correcta y en el lugar correcto.

Porque antes que nada, antes de modificar los espacios físicos, antes de formar en técnicas de creatividad y en herramientas que favorezcan un nuevo modo de pensar y gestionar, antes de todo esto tan necesario, hace falta algo más básico: dejar de ser una empresa basada en el control y facultar a los empleados.

Facultar a los empleados porque cuando los entornos son inestables o impredecibles las organizaciones deben ser más flexibles y orgánicas, lo que significa que sus trabajadores deben flexibles y deben automanejarse para adaptarse al entorno.

Y eso no lo podemos conseguir con nuestra mentalidad heredada de la era industrial: una mentalidad basada en el control que sin darnos cuenta usamos tanto en el entorno laboral como en el personal. Una mentalidad que termina con la renuencia de “los controlados” a tomar la iniciativa y a actuar con independencia. Y ahí se crea la paradoja: Cuanto más controla un directivo –o un padre- más conductas suscita que necesitan más control o dirección.

 

La eficacia directiva depende de la capacidad del directivo de desarrollar en los empleados un sentimiento de facultamiento y  de la capacidad de liderarlos por el camino del cambio positivo.

Las cinco dimensiones centrales de la psicología personal sobre las que opera un dirección por facultamiento son:

  • Eficacia personal como sentido de poder y competencia personal
  • Autodeterminación como sentido del poder de ejercer elecciones personales
  • Consecuencia personal como sentido de tener control personal sobre los resultados y de obtener impacto en la realidad
  • Significado como sentido de encontrar valor en la actividad llevada a cabo
  • Confianza como sentido de seguridad, confianza de que serán tratados con justicia y equidad

 

El camino del cambio positivo es el único camino que permite la innovación que nuestras organizaciones y sociedad necesitan.

Del camino del cambio positivo es un camino de suma positiva, abundancia o win-win: podemos ganar ambos al mismo tiempo. Lo han encontrado empresas como IKEA o Zara que han conseguido aumentar la satisfacción del cliente –o generar otro segmento de clientes satisfechos- reduciendo sus costes.

Tanto a nivel social como organizacional se ha incentivado la normalidad y la predecibilidad y se ha cultivado una mentalidad enfocada en el miedo a perder en lugar de cultivar una mentalidad de abundancia enfocada en todo lo que podemos ganar.

La mayoría de nosotros, como el pez que es el último de enterarse de lo que es el agua, somos víctimas de esta mentalidad que frena nuestro potencial de logro y felicidad.

Al no darnos cuenta de que el problema de nuestro bajo desempeño es sobretodo mental , nuestros esfuerzos no sirven de nada, minan nuestras energías y nos llevan a creer que no podemos cambiar nada ni hacer más de lo que hacemos.

Y así perdemos la confianza en nuestra capacidad de crear futuros extraordinarios, personales y organizacionales.

A todo ello se añade la tendencia a darnos y recibir más feedback sobre las debilidades y los malos desempeños que a dárnoslo y recibirlo sobre nuestras fortalezas y conseguimientos.

El resultado final es que se crea un clima de emociones negativas que, además de entorpecer un funcionamiento cognitivo óptimo y excelente, incide negativamente sobre nuestra sensación de capacidad, sobre nuestra motivación y sobre nuestra capacidad creativa.

Los pasos básicos para conseguir caminar por el camino del cambio positivo hacia la creación de futuros extraordinarios llenos de innovaciones disruptivas, tanto a nivel individual como organizacional son:

  • Establecer un clima de positivismo que fomente el perdón, la gratitud y la compasión para con nosotros mismos y para con los demás
  • Prestar atención a las fortalezas y al yo interno más fuerte
  • Trabajar para conseguir una mentalidad de abundancia que nos permita pensar distinto acerca de nosotros mismos y de nuestro futuro, superando las aparentes restricciones y convirtiendo los obstáculos en retos estimulantes
  • Desde esa mentalidad liberada de filtros y restricciones, capturar en una visión ese futuro extraordinario y hacerlo incluyendo características de nuestros dos hemisferios; metas, objetivos y planes de acción racionales para el hemisferio izquierdo, y metáforas, lenguaje colorido e imaginación para el derecho
  • Generar anclas sensoriales que nos permitan llevar con nosotros las buenas sensaciones de ese futuro extraordinario
  • Generar un nuevo lenguaje con el que hablarnos y hablar a otros de ese futuro extraordinario
  • Instituir una estrategia para celebrar cada pequeño avance hacia nuestro futuro extraordinario
  • Crear las condiciones para que se genere el ambiente y el espíritu de competición colaborativa como el que se genera en los equipos deportivos

 

¡Vamos a seguirlos!