Customer oriented people and companies

Hasta hace poco las empresas producían para clientes a los que veían y con los que se comunicaban como una masa indiferenciada que compraba básicamente por dos motivos muy distintos: para cubrir necesidades básicas o para demostrar su status a través de su capacidad de compra.

La incorporación de las personas al mercado de trabajo se producía en términos similares: la máxima aspiración era conseguir un trabajo que permitiese demostrar que uno “había llegado”, que había dejado el grupo referido como “el de las necesidades básicas”.

En ese entonces, en los modelos de negocio no aparecía el concepto propuesta de valor como no aparecía el de propósito y talento en la gran mayoría de los centros educativos.

Hoy, en cambio, Simon Sinek nos cuenta en su maravillosa conferencia TED The Golden Circle, que las empresas que venden son aquellas a las que las personas han decidido comprar. Y que las personas compran lo que compran, el qué, cuando este qué va acompañado por un cómo, el valor añadido, y un por qué, una misión, un significado, unos valores.

 

Las organizaciones y los negocios se han humanizado.

La empresa, por primera vez, o desde mucho tiempo después de la revolución industrial, se ha humanizado y lo demuestra en su interés por las personas y el medio ambiente así como en sus relaciones con ellos.

El modelo de negocio Business canvas de Alexander Osterwalder y Yves Pigneur recoge buena parte de esa novedad que añade a las bases idiosincrásicamente empresariales de costo y beneficio, la idea de que ya no vendemos imponiendo sino que nos compran porque gustamos por el valor que ofrecemos y por el trato que dispensamos.

Los mismos autores han generado un canvas para el modelo de negocio personal, el modelo de negocio emprendedor. En este modelo aplicado al sujeto persona se explicita la importancia del propósitoLa importancia que tiene el tener un por qué para lo que hacemos. La importancia de tomar conciencia de qué nos mueve, dicho de otro modo, tomar conciencia de qué hace que continuemos levantándonos cada mañana con alegría y entusiasmo.

Y entonces descubrimos que lo que nos hace felices como personas es justamente lo que atrae a nuestros clientes. Y no al revés, o sea, que tener clientes no es suficiente para ser felices y no es suficiente para poder continuar teniéndolos indefinidamente: Si no tenemos un motivo dejaremos de ser creativos y, con ello, dejaremos de ser atractivos y perderemos la capacidad de atraer clientes.

Descubrimos que nuestra área de negocio está donde están nuestros talentos y que a lo mejor queda muy  lejos de donde están las competencias supuestamente empresariales, sobretodo cuando éstas están en las antípodas de nuestros talentos. 

Conclusión: podemos construir un negocio a partir de nuestros talentos, aunque éstos estén en las antípodas de los “supuestos talentos empresariales”. Digo supuestos porque como nos cuenta Daniel Pink los talentos empresariales que lo eran porque ofrecían competitividad a las empresas a través de la eficiencia en la repetición masiva desconectada del cliente, ahora deben reconvertirse a otros talentos que permitan empalizar con el cliente y innovar.

La herramienta “Autoconocimiento estratégico con canvas” ideada por Juna Albert te permitirá llegar a desvelar tu propuesta de valor esencial que subyace previa al aprendizaje a que todos nos hemos vistos sometidos. Desde esta propuesta de valor esencial, apoyada en tus fortalezas, es desde donde puedes reinventarte sin límites sumándole tus conocimientos y experiencias.

 

Daniel Pink nos cuenta en su libro A whole new mind cómo las competencias usadas en el ámbito empresarial están pasando de ser las asociadas al cerebro izquierdo (análisis cuantitativo y comunicación específica) a ser las asociadas al cerebro derecho ( análisis cualitativo, observación y empatía, comunicación persuasiva) que hasta la fecha, y por el poco uso que le hemos dado, estaba dormido.

SincronizatuVidafrontal

En mi libro ¡Sincroniza tu Vida! doy pistas sobre qué hacer para despertar a nuestro cerebro derecho y conseguir así, descubrir y poner en valor capacidades y talentos de los que no teníamos conciencia o no considerábamos propios del mundo empresarial.

Hasta hace poco, el mundo empresarial era el mundo de la explotación eficiente y las competencias necesarias para descollar en él eran las asociadas al hemisferio izquierdo. Hoy el mundo empresarial es ante todo el mundo de la exploración y la innovación. Ambas actividades, exploración e innovación, reclaman que usemos las competencias del hemisferio derecho: el lenguaje visual (pensamiento visual, diseño), el gusto por las historias (storytelling), la necesidad de encontrar sentido (propósito), la empatía, nuestra capacidad de jugar  (gamestorming) y crear, y nuestra capacidad de relacionar y conectar ideas y conceptos (interpolinizar, metáforas, zoom in-zoom out de Steve Jobs).

Solamente despertando este hemisferio derecho e integrándolo con el izquierdo podremos ejecutar eficientemente modelos creativos e innovadores en nuestra vida personal, familiar, asociativa y empresarial.

 

Ahora que las organizaciones se han humanizado es el turno de que las personas nos organicemos. ¿Qué quiero decir con ello?

Quiero decir que, como las empresas, para ser prósperos y felices también nosotros  tenemos que saber quiénes somos, qué ayuda ofrecemos y a quién, cómo queremos darnos a conocer, cómo nos relacionamos, de qué recursos disponemos, cuáles son nuestras actividades clave, con quienes nos asociamos y qué coste y beneficio reside en cada decisión.

Como lo hacen las empresas, las personas tenemos que tomar elecciones y decisiones. Y en cuento al poder, como ellas, tenemos que ser conscientes de dónde reside nuestro poder personal y de a quién lo estamos entregando sin desearlo o sin ser conscientes de ello: ¿a nuestra necesidad de reconocimiento? ¿a nuestros enemigos? ¿a nuestro miedo? ¿a quién o a qué? Y cuánto nos cuesta.

Todo tiene un precio: Cultivar nuestros talentos innatos o no hacerlo, tiene un precio que pagamos mientras los cultivamos dejando de hacer otras cosas, o que pagaremos al final por no haberlos cultivado cuando era el mejor momento para hacerlo. Pero hay precios que sirven a un fin y otros que no conducen a nada y solamente consumen recursos que en nuestro caso siempre es la vida.

 

Para darnos cuenta de todo lo anterior, yo propongo el uso del business canvas adaptado a la vida de uno.

Lo propongo como modo de que descubramos qué relaciones mantenemos con todos los aspectos de nuestra vida y para que, mientras lo hacemos, descubramos nuestros talentos y nuestro modo de relación actual e ideal con nosotros y nuestros talentos, y con el mundo.

Al trabajar sobre el canvas adaptado nos centraremos, antes que nada, en que integrar en nosotros una mentalidad empresarial: liderazgo y estrategia. Integrar esa mentalidad conseguirá que haya coherencia en nuestra vida personal y, luego, entre nuestra vida personal y nuestra vida empresarial. El resultado de ello será que habrá un por qué identificable por nuestros clientes. 

 

 

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