El GameStorming en la empresa

El Gamestorming permite a los directivos y profesionales explorar y examinar nuevos retos empresariales a partir de la concepción de lo que es un juego.

 

¿Por qué Gamestorming? ¿Por qué un juego?

¿Dónde se encuentra la relación y la intersección entre juego y empresa?

 

Cuando jugamos, las personas transformamos nuestro espacio habitual de actuación y nuestro modo habitual de pensamiento y comportamiento, para acomodarlos a las reglas del juego.

 

Esa transformación y acomodación es la misma que se espera de nosotros en una empresa y en cualquier aspecto de nuestra vida. Se espera que sin perder nuestra esencia, aquello que nos hace distintos y en donde residen nuestros valores, energía y pasiones, sintonicemos con el espacio en el que temporalmente vamos a actuar para, de este modo, poder alinearnos adecuadamente a las personas, a las situaciones y a los retos en él planteados.

 

Todo juego nos ofrece unas metas que conseguir que gozan de una cualidad especial: uno sabe cuando ha alcanzado una meta, pero uno no la conoce de antemano. En el juego, los jugadores son, respecto a los que no están jugando, como los iniciados son respecto a los profanos. Los iniciados, a diferencia de los profanos, conocen las reglas y, sobretodo, ven y reconocen los hechos que se derivan de ellas; hechos que suelen pasar desapercibidos a los profanos. Los iniciados disfrutan de esta “capacidad especial” porque están totalmente comprometidos con querer saber y querer descubrir.

 

El juego nos permite explorar mil posibilidades creativas para conseguir metas de acuerdo con las reglas que lo definen. La persecución de las metas nos aporta la tensión creativa que, en forma de energía concentrada y direccionada, dirige nuestra exploración. Cargados de energía, y casi siempre sin darnos cuenta, empezamos a jugar con los límites: exploramos hasta dónde podemos cambiar las reglas del juego manteniéndonos aún y así dentro de un espacio de juego.

 

IKEA, Easyjet y Zara han cambiado las reglas pero aún y así, o gracias a ello, continúan estando en el espacio de juego, aunque sea uno nuevo.

 

Aunque muchas personas son capaces de romper las reglas y explorar los límites dentro del juego, tienen dificultades, no obstante, para transferir esa capacidad a sus vidas personales y profesionales.

Sus dificultades radican, en parte, en que no han podido generar suficiente energía creativa por no haberse metido de lleno, y con conciencia total, dentro del espacio de juego sea éste su pareja, su equipo, su organización, su negocio, … En otra parte radican en que han aprendido que las reglas no pueden romperse ni cambiarse y que, además, ellos deben obedecer siempre las decisiones que toman otros.

 

Empresas como las anteriormente mencionadas, empresas que innovan abriendo mercados, son empresas con direcciones abiertas y horizontales que favorecen y estimulan la autonomía, la participación creativa y el compromiso auténtico de sus empleados. Son empresas en donde desde la confianza en las personas, desde la integridad de sus líderes y desde una misión y visión definidas, se incentiva a los empleados, esta vez sí, a jugar con los límites, y a contribuir al modelo de organización adaptada

 

El gamestorming ofrece a las organizaciones la creación de un espacio que simula la realidad actual sobretodo en lo que atañe a los retos que hoy en día no son ni estándares, ni previsibles, ni planificables. Las organizaciones de hoy se mueven en espacios de realidad ambiguos en los que las soluciones no son claras ni corrientes y en donde la capacidad de crear y descubrir es siempre más importante que ajustarse al molde de lo estándar.

 

En palabras de Nassim Nicholas Taleb, autor de “Cisne negro”, uno de los libros que cito en mi primer libro ¡Sincroniza tu Vida!: “hoy en día no podemos subestimar el impacto que lo altamente improbable tiene sobre nuestras vidas porque ha menguado exponencialmente nuestra capacidad de predecir el futuro a partir de nuestro conocimiento acumulado sobre la realidad pasada”.

Nassim Nicholas Taleb explica que hoy en día hemos pasado de Mediocristán, el mundo como “campana de gauss”, a Extremistán, una realidad compleja en continuo movimiento, que nos sorprende pero que, caballerosamente, nos permite a nuestra vez, sorprenderla.

 

Y eso es lo que debemos hacer: sorprender a la realidad, crear nuestro futuro.

Algo que solamente seremos capaces de hacer si actuamos con el convencimiento de que crear y descubrir es siempre más importante que ajustarse al molde de lo estándar. Sobretodo porque ya no hay más ni habrá más ningún estándar.

 

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