La innovación según demanda y la customización masiva: el nuevo statu quo.

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Nos hemos planteado qué ocurriría con la innovación si dobláramos la utilización del por todos aceptado 5% de nuestra capacidad cerebral a un 10%?

El mundo sería muy diferente al que conocemos.

El nuevo statu quo sería uno en el que se daría un flujo continuo de nuevos productos y servicios. La innovación según demanda y la customización masiva serían el nuevo statu quo.

Pero para ello, las empresas tienen que invertir en capital humano creativo y tienen que definir un proceso o metodología de innovación que identifique oportunidades más allá de la comparación con la competencia.

 

La definición de una oportunidad para innovar es crítica. Ese es el primer paso de todo sistema de innovación. No es posible llevar a cabo innovaciones, y mucho menos disruptivas, si no sabemos sobre qué queremos innovar.

La exploración es el segundo paso del sistema de innovación. Una vez definido y acordado el qué, necesitamos generar ideas, responder preguntas, generar nuevas preguntas y generar nuevas ideas.

El desarrollo de soluciones alternativas es el tercer paso del sistema de innovación. En este punto del proceso, el conocimiento (área y cantidad de expertise), la habilidad de jugar (experimentación) y la imaginación (capacidad de extrapolar conocimientos y experiencias para dar saltos disruptivos) son elementos clave para dar lugar a esas soluciones alternativas que constituirán la innovación.

La optimización, entendida como la capacidad de reproducir en modo efectivo y económico la innovación ideada o prototipada en el paso anterior, es el cuarto paso del sistema de innovación. Y la comercialización es el quinto.

 

La innovación es una actividad intelectual basada en la creatividad. La innovación es creatividad aplicada.

 

La cantidad de creatividad en una organización la dan las personas, influenciadas a su vez por el entorno y por las oportunidades ofrecidas por un liderazgo y una gestión de personas que fomente la creatividad y la innovación.

Los estudios de Carol Dweck sobre la inteligencia y las nuevas investigaciones y descubrimientos neurocientíficos, nos han permitido saber que la inteligencia no es fija sino que es un músculo que crece con el uso y el esfuerzo, pero también con el soporte emocional y ambiental.

También sabemos que la imaginación es imprescindible para crear, y por lo tanto, para innovar. Y recientemente hemos descubierto que existe un pensamiento asociativo, generador de insights y disrupciones, que se da en la red neuronal por defecto de nuestro cerebro cuando, sin perder la motivación, nos permitimos dejar por un momento el pensamiento deliberado de lado.

 

Seremos capaces de innovar cuando nos demos cuenta de que cuando perdemos el foco no es porque hayamos soltado el pensamiento consciente, esforzado y obligado sobre éste, sino porque hemos perdido la motivación.

La motivación está en la base de la capacidad, de la creatividad y de la innovación.

 

Cuando estamos motivados y comprometidos desde todo nuestro ser y, mejor aún, en modo cooperativo y trascendente, cada descanso en nuestros esfuerzos de pensamiento consciente, es relevado por nuestra red neuronal por defecto.

La red neuronal por defecto se encarga de buscar soluciones que suelen ser siempre más creativas que las ofrecidas por el pensamiento consciente puesto que el área de trabajo y la capacidad de conexión de conocimientos y de generación de ideas de la red neuronal por defecto es mucho mayor que la working memory del pensamiento racional consciente.

La red neuronal por defecto no puede hacer nada sin el material proporcionado por el pensamiento deliberado consciente y otros centros como la percepción. Y el pensamiento deliberado consciente tampoco no puede hacer demasiado sin pasar el relevo a la red neuronal por defecto.

Un buen pensador creativo es alguien que sabe y practica lo anterior.

Las empresas, aunque están empezando a contratar a los cerebros más creativos, paradójicamente no aceptan verlos “ociosos” pensando en su despacho. La mayoría de las empresas todavía asocian la obtención de resultados económicos con la actividad, las prisas y las mandíbulas apretadas.

Por eso, una de las inversiones de cualquier organización en innovación debería ser similar a ese 15% del tiempo que 3M permite a sus empleados para pensar, crear o aprender en temas relacionados con la empresa pero sin instrucciones cerradas.

 

Ahora ya no podemos negar saber que cuando tenemos un qué y un motivo, la creatividad da lugar a la innovación.

Con una buena estrategia, conocimiento, tecnología, un proceso de innovación y una cultura organizacional que favorezca el pensamiento creativo e innovador de las personas, nuestras organizaciones darán lugar a un flujo continuo de productos y servicios. Y, como decíamos al inicio, la innovación según demanda y la customización masiva serán el nuevo statu quo.