Malas decisiones deliberadas

Experiencia es el nombre que damos a nuestros errores

- Oscar Wilde

 

Las buenas decisiones que nos llevan al éxito provienen de la experiencia. Y la experiencia, en determinados entornos y circunstancias, proviene de haber tomado “malas decisiones”. 

En este artículo hablaremos de la conveniencia de tomar “malas decisiones” deliberadamente como modo de que éstas nos aporten la información necesaria para avanzar en el entorno incierto y complejo que, cada vez más, conforma y envuelve nuestras vidas desde el nivel personal al nivel profesional, social, organizacional y económico.

Tomar malas decisiones deliberadamente acelera nuestro aprendizaje y nuestro conocimiento real sobre las cosas. Algo que es imprescindible en entornos de cambio rápido, de complejidad y de caos.

 

Tomar malas decisiones de manera deliberada es una manera de hacer frente al miedo que nos causan la incertidumbre y la complejidad.

Tomar malas decisiones de forma deliberada nos permite estructurar el caos puesto que “los errores” resultantes nos proporcionan información del medio así como seguridad en nuestra capacidad de “controlarlo”. Esta seguridad psicológica es la que nos permite salir de nuestra zona de confort y aprovechar todas las oportunidades de crecimiento que el medio nos ofrece. Y esto sirve tanto para el crecimiento personal como para el profesional, social y organizacional.

 

¿Qué es una decisión mala o un error deliberado?

Una decisión mala o un error deliberado es una acción que, contemplada desde un pensamiento lógico y analítico, se percibe como una acción que nos aportará menos utilidad económica, o sea, menos cantidad de resultado deseado, que si no la hubiésemos tomado.

A pesar de lo dicho, en nuestro mundo cada vez más complejo, rápidamente cambiante y dominado por el caos, son numerosas las decisiones “no útiles” que han salvado a las organizaciones de una muerte segura.

 

Veamos el caso real de una compañía que manufactura comida para mascotas.

Leamos el caso poniéndonos en el lugar del jefe de la compañía:

Imagina que eres el jefe de una compañía de comida para mascotas que monitoriza sobretodo las ventas en los supermercados porque éstos son vuestro punto principal de distribución. Imagina que un joven que acabas de contratar viene a tu despacho y te dice que el modelo de negocio de la compañía está en declive. Eso que dice el chico parece no tener sentido porque las estadísticas recientes reflejan una presencia constante y fuerte de vuestra compañía al mercado. No obstante, este joven empleado te recomienda monitorizar canales no tradicionales como, por ejemplo, las tiendas donde se venden las mascotas y también la venta directa a los consultorios veterinarios. Invertir dinero en el estudio parece un riesgo demasiado alto y una locura.

Por fortuna, en el citado ejemplo real, el jefe tuvo la intuición de que había algo de cierto en la idea del declive anunciada por el joven empleado. Así fue cómo se tomó la decisión de monitorizar los nuevos canales sugeridos. Y fue una suerte que se hiciera porque haciéndolo se dieron cuenta de que, como decía el chico, la cuota de mercado de la compañía estaba en declive.

Haber tomado esta decisión, que desde el punto de vista del análisis lógico era una mala decisión, dio a la compañía una oportunidad de crecimiento y la salvó de una muerte segura.

 

¿Es siempre conveniente y necesario buscar cometer errores deliberados?

No. En un entorno conocido y no sometido a la volatilidad y al azar, por ejemplo, los errores deliberados se tienen que alentar sólo cuando el aprendizaje a largo plazo sea más importante que los buenos resultados a corto plazo.

En cambio, en un entorno desconocido y dominado por el caos, -como puede ser decidir si entrar en un mercado desconocido, sacar un nuevo producto o desarrollar una nueva tecnología-, es importante dar una oportunidad a una “mala decisión” a la vez que es importante destinar una parte del presupuesto de la compañía a crear un laboratorio de “decisiones malas” o “de errores deliberados”.

 

Existen 5 condiciones que nos dicen cuando nos puede favorecer buscar cometer errores deliberados

 

  • Hay mucho a ganar en comparación con el coste de que el error lo sea de verdad

En general tendríamos que considerar el coste de un error deliberado que acaba siendo un error de verdad, en relación con las posibles ganancias en caso de que no lo sea. Dentro de las ganancias tenemos que contemplar el aprendizaje que sacamos del error. Obviamente las compañías tienen que estar atentas a no superar los riesgos de manera de no producir catástrofes.

 

  • Entornos en los que se toma repetidamente un mismo conjunto de decisiones

En un entorno en el que se toman repetidamente las mismas decisiones como por ejemplo contratar personas, crear anuncios, estudiar riesgos de concesiones de crédito, vale la pena cometer errores deliberados. Citybank lo hizo cuando ofreció crédito a los estudiantes, algo que las otras entidades consideraron un gran error. La experiencia demostró que en caso de que los estudiantes no pudieran pagar, los padres asumían la deuda. Además, los estudiantes se convirtieron en clientes de por vida.

 

  • El entorno fluctúa

Cuando el entorno cambia, tanto las personas como las organizaciones tienen que arriesgarse y cometer errores para ser plenamente conscientes de cómo la realidad afecta a su modus operandi. En estos entornos fluctuantes, los errores suelen ser inevitables porque las aproximaciones actuales dejan de ser ciertas sin que tengamos tiempo de darnos cuenta hasta ver que no obtenemos el resultado previsto y esperado. En un entorno así, y puesto que errar es inevitable, es inteligente la ventaja estratégica que nos da jugar a cometer errores deliberados. Hacerlo nos asegura encontrar el camino antes de que el camino nos encuentre a nosotros cuando ya sea demasiado tarde para cambiar.

 

  • El problema es complejo y las soluciones numerosas

Cuanto más complejo es el entorno más fácil es que nuestra comprensión de la situación sea incompleta. Los errores deliberados nos ayudan a encontrar soluciones más rápidamente. La mayoría de las innovaciones en entretenimiento, desde los canales 24-horas, pasando por los reality televisivos y las películas de cine pasadas por la televisión a muy poco tiempo después de su estreno comercial, supusieron un reto herético a las asunciones del momento.

 

  • Nuestra experiencia de un problema es limitada

Cuando no estamos familiarizados con un entorno o un problema es cuando tendríamos que tener la mente más abierta a la hora de pensar y valorar alternativas y tomar decisiones. Disney lo hizo para adaptar su modelo exitoso a un Eurodisney que, aunque con un modelo particular diferente, fuera precisamente exitoso gracias a haberse puesto en el marco mental y experiencial de los clientes europeos.

 

¿Estáis preparados, tú y tu organización, para cometer error deliberados?

Para saberlo, responde a las preguntas siguientes sumando puntos de acuerdo con este escalado: 1-Definitivamente no 4-Hasta un punto 7-Definitivamente sí

  • ¿Piensas que muchas de tus creencias sobre tu negocio podrían estar equivocadas?
  • ¿Alguna vez hiciste algo que contraviniera tu mejor juicio de la situación sólo para comprobar si tu juicio era correcto o equivocado?
  • ¿Has dado alguna vez un premio a alguien por haber probado algo nuevo aunque no hubiera funcionado?
  • ¿Cuando te ves confrontado a datos incoherentes insistes en encontrar explicaciones de todo tipo?
  • ¿Te ven como un innovador, como alguien que continuamente reta los conocimientos recibidos?
  • ¿Pruebas continuamente de identificar las asunciones implícitas de tu negocio?
  • ¿Toleras a los inconformistas, es decir, toleras a las personas que son creíbles pero sostienen puntos de vista contrarios a la mayoría?
  • ¿Das valor a una cultura de aprendizaje más allá de una cultura de la puesta en marcha de procedimientos conocidos?
  • ¿Se han producido cambios disruptivos en tu sector y han aparecido nuevos modelos de negocio?
  • ¿Los éxitos pasados te han hecho caer en la autocomplacencia o quizás incluso en la arrogancia?

 

Si has obtenido de 60 puntos para arriba, tú y tu empresa estáis preparados para entender la necesidad de los errores deliberados y tomar decisiones “malas”. Y seguramente ya lo estáis haciendo.

Si has obtenido de 30 puntos para abajo, hace falta que tengas muy presente todo lo comentado en el artículo y hace falta que empieces a aplicarlo con mucha más urgencia cuanto más condiciones de las 5 mencionadas se den en tu negocio.