Pensamiento paradójico y crecimiento sostenible: Europa2020

Imaginaos un hombre que cae desde un tejado. Imaginaos que en su caída su bolígrafo, que está dentro de su bolsillo, sale y empieza a caer también junto a él. Los dos están cayendo: el hombre y su bolígrafo.

¿Podéis haceros una imagen mental de la caída y de su velocidad?

Estoy segura de que lo estáis viendo.

Y estoy segura que incluso estáis visualizando ya cómo está a punto de producirse el impacto del hombre y su bolígrafo contra el suelo.

Están llegando… Ya casi están… ¡Bum!

 

No os preocupéis… El hombre que os estabais imaginando era sólo un prototipo… :-)

 

En sus experimentos mentales, Einstein tampoco estaba preocupado por el hombre que cae del tejado.

Porque en sus experimentos mentales Einstein se visualizaba a sí mismo junto al hombre, cayendo con él y su bolígrafo. Y desde este punto de vista del conjunto formado por los tres, ninguno de ellos estaba en movimiento. Los tres estaban tan inmóviles como estáis vosotros ahora de pie o sentados leyendo este artículo.

Bien…. esto si nos olvidamos que todos estamos en movimiento alrededor del Sol, tanto si estamos de pie, como sentados, como tumbados. Y este es, todavía, otro punto de vista.

 

Cómo veis, podemos encontrar una gran cantidad de puntos de vista. Y todos son correctos. Siempre.

Pero nuestra mente, una de cuyas más altas y necesarias funciones racionales es discriminar y comparar, se posiciona y toma partido, incapaz de darse cuenta que en la visión general que conseguimos tomando distancia y perspectiva, todos los puntos de vista coexisten y, además, tienen el mismo valor de existencia.

 

Volviendo a los ejemplos anteriores, las dos realidades opuestas de movimiento y de ausencia de movimiento son ambas ciertas al mismo tiempo. Y a este hecho “que va contra toda lógica”, nuestra mente lógica lo llama una paradoja.

 

La capacidad de pensar en términos de paradojas es una habilidad creativa propia de genios.

Después de estudiar a los artistas y científicos ganadores del Nobel, Rothenberg concluyó que la gran mayoría de las obras artísticas creativas y la gran mayoría de los descubrimientos científicos son el resultado del pensamiento paradójico; o janusiano, en alusión al dios romano de las dos caras mirando cada una en sentidos opuestos.

 

La creatividad artística, científica, organizacional y social, nace de nuestra capacidad de ver y crear paradojas.

Esto nos dice que el día que tomemos la decisión de enseñar a ver y pensar en términos de paradojas, el número de genios aumentará. Y de rebote, aumentarán los descubrimientos científicos y las innovaciones en cualquier campo, tecnológico o no.

Además, la habilidad y la práctica del pensamiento paradójico, no sólo nos hace genios y personas innovadoras: también nos hace personas de corazón abierto, personas compasivas y empáticas.

 

Por lo tanto, el día que tomemos la decisión de enseñar a ver y pensar en paradojas, esta mayor cantidad de innovaciones que pronosticamos, dará lugar a un crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo.

Un tipo de crecimiento que es el que tendríamos que haber perseguido siempre, y que ahora, y esperemos que no sea demasiado tarde, es un objetivo que de manera inapelable impone la Unión Europea a todas aquellas empresas y proyectos que quieren acceder a los fondos europeos.

 

La capacidad de ver y crear paradojas nos pide que abracemos conscientemente la diversidad. Sin este esfuerzo consciente de abrazar la diversidad, todos los esfuerzos para enseñarnos a pensar en términos de paradojas y creatividad se verán abocados al fracaso.

He comprobado demasiadas veces en mi vida que las personas que no han hecho el esfuerzo de salir de sus verdades totales y únicas, las personas que nunca utilizan el pensamiento Janusiano ni el proceso de pensamiento creativo, juzgan y critican a las personas que no son como ellas.

 

Esta triste anécdota que ilustra esto que digo:

Una vez fui a un médico que resultó ser el hermano de una amiga mía, una mujer reconocida como pintora y que ahora, a partir de los cincuenta y cinco años, ha empezado a escribir y publicar libros. El médico describió su hermana como una persona loca e irracional algo que por seguro no es. El médico se rió del hecho que su hermana hubiera empezado a escribir. “Y ahora quiere convertirse en escritora”, -dijo con desprecio. Y todavía fue peor cuando señaló que estaba seguro de que era su marido quien escribía sus libros, o que como mínimo se los corregía, porque, continuó diciendo, “ella no habla en la manera en que los libros están escritos “.

 

Para que no se den más casos como el de la anécdota, propongo que enseñemos a nuestros hijos todas las habilidades de pensamiento y cuestionamiento que nos ensanchan la mirada y nos permiten abrazar y contemplar a la vez toda la diversidad de puntos de vista, los conocidos y los desconocidos, dando lugar éstos últimos, a futuros descubrimientos e innovaciones, que darán lugar a su vez a un crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo.

 

¡Bienvenida Europa 2020!

Artículo publicado en Sintetia.com con el título: “La habilidad de los genios: pensar en términos de paradojas”